Presentación de la memoria 2019: compartiendo vida

Esta mañana hemos presentado la memoria de actividad de 2019, en la que se destaca que las personas a las que hemos acompañado, son a las que está afectando profundamente la crisis Covid19

En la rueda de prensa han participado Eduardo Menchaca, coordinador de Red íncola, Alejandra Moreno y Diego Tabares, dos participantes de programas de Red Íncola que han puesto voz a las personas que están detrás de los números de la memoria, María Jolín dando testimonio del voluntariado, y Jesús Landáburu, presidente de la Fundación.

Durante el 2019 aumentó el 30% de personas migrantes que acudieron por primera vez al centro integral de Red Íncola. Muchas de estas personas son recién llegadas a España como solicitantes de asilo, y ante la imposibilidad de acceder a recursos públicos, en Red Íncola han participado en el programa “Reanudar”. El apoyo jurídico ha sido una de las grandes apuestas durante el 2019, en el que se orientó a más de 180 personas en procesos de extranjería y asilo fundamentalmente, y en otros ámbitos como laboral, social o violencia de género

En la incertidumbre, al lado de quien lo necesita

El impacto de la pandemia en esta población ha sido grave, y en estos meses se han incrementado las necesidades básicas. En el servicio de alimentos se han duplicado las familias atendidas, se decidió poner en marcha ayudas económicas y se ha reforzado el acompañamiento y apoyo emocional. María, voluntaria de Café Solidario insiste en su importancia “aunque ha sido por teléfono, para las personas que han pasado solas el confinamiento, o con la incertidumbre de qué le va a pasar a su familia, saber que hay alguien que se preocupa por ellas y te llama una vez a la semana ha sido un apoyo muy importante, y nos lo siguen agradeciendo cada vez que hablamos”.

En cuanto a formación y empleo, hemos aumentado el trabajo intensivo con 200 personas a través de itinerarios individualizados y ayudando a la inserción laboral de 165. En estos momentos las ofertas de empleo han caído en picado y la incertidumbre es lo que más preocupa a las personas que acuden a Red Íncola. Alejandra confirma estas dificultades “Cuando comenzó la pandemia me despidieron, porque preferían que un familiar cuidara de la persona mayor con la que estaba. Todavía no he recuperado las horas porque en el empleo del hogar, aún no hay confianza para contratar a alguien que entra y sale durante el día de la casa”.  

Diego estuvo en España hace 10 años, y debido a la situación de su país volvió de nuevo en busca de oportunidades. Tras la difícil búsqueda de trabajo, por fin consiguió un empleo, sin embargo, un ictus le rompió totalmente su vida. “Mi mujer tuvo que venir, pero no tenía el permiso de residencia. Sin poder trabajar ninguno de los dos no teníamos ni con qué alimentarnos. Red Íncola nos ayudó también con el pago de dos meses de alquiler, con lo que hemos podido salir adelante”.

RED DE HOSPITALIDAD

En 2019 hemos podido poner en marcha diferentes proyectos, y ahora es tiempo de adaptarnos y reinventarnos a las nuevas situaciones. Tenemos que dar un agradecimiento profundo a diferentes entidades, empresas, vecinos y vecinas de Valladolid que nos han apoyado. En estos meses de emergencia nos han llegado muchas muestras de solidaridad, como Leche Pascual, Gaza, la Churrería de Rita en Villa del Prado; con productos de seguridad y mascarillas como Cristo Rey o la iniciativa “Operación CovidA20” de la escuela de moda Raquel Revuelta y EmpatronArte. También hemos recibido más de 50 donaciones de particulares con las que hemos podido ofrecer las ayudas económicas.

El apoyo de las instituciones y de la ciudadanía será fundamental para dar respuesta a las necesidades que se presenten, seguir construyendo una “red de hospitalidad”.

Video realizado por Iglesia en Valladolid

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