Un piso para acoger y un barrio que acompaña

El acceso a una vivienda en alquiler, o incluso a una habitación, se ha convertido en un verdadero problema para muchas personas. El aumento de los precios y las exigencias del mercado ya dificultan el acceso a la vivienda a gran parte de la ciudadanía, pero esta realidad se agrava especialmente cuando quien busca un hogar es una persona migrante, que además se enfrenta a barreras administrativas, económicas y sociales.

Ante esta situación Red Íncola refuerza su servicio de alojamiento orientada a ofrecer acogida a personas y familias migrantes en situación de vulnerabilidad con la puesta en marcha del modelo comunitario de hospitalidad en Valladolid. A través de este programa, la entidad facilita viviendas dignas y seguras, adaptadas a distintos perfiles, y cuenta actualmente con 50 plazas residenciales. El proyecto está financiado por el programa de IRPF de la Gerencia de Servicios Sociales de Castilla y León y el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM España).

Algunos de estos hogares se sitúan en los barrios de Girón y La Vitoria, donde se ha impulsado la Red Comunitaria de Hospitalidad. Personas y familias vinculadas a la comunidad parroquial han decidido implicarse activamente, ofreciendo acompañamiento cercano y continuado que favorece la creación de vínculos afectivos y redes sociales, elementos clave para los procesos de inclusión.

La Red de Hospitalidad quiere ser una respuesta concreta y humana a la realidad de tantas personas que llegan a nuestras ciudades en busca de un lugar donde vivir con dignidad y en paz. El acompañamiento comunitario transmite un mensaje claro: más allá del origen, la cultura o la situación administrativa, las personas no solo son acogidas, sino apoyadas para reconstruir su vida.

Durante su estancia en los recursos de acogida, cada persona trabaja un proceso individualizado para su nuevo proyecto de vida, abordando distintas áreas de desarrollo como el idioma, la formación, el empleo, la salud, la economía, la vivienda, la familia, las relaciones o la dimensión espiritual. Un itinerario que refuerza la autonomía y la esperanza, y que expresa la convicción de Red Íncola de que la hospitalidad no es solo un valor, sino un camino de transformación social.

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