Hospitalidad en Tiempo Ordinario: Hospitalidad que sana

La hospitalidad no es un concepto, no es tampoco un slogan o unas acciones que tienen cierta vistosidad y brillo. La verdadera hospitalidad o se vive o no se vive. Siempre remite a lo esencial que es el amor al prójimo, que nos saca de nosotros y nos acerca a la vida concreta de los otros. Por eso, encuentra mil maneras de vivirse en el día a día: invitar a casa, hablar bien del otro, ayudarle a solucionar su necesidad, levantarse y servir, dejarse tocar y cargar con la fragilidad de los demás. Pasan desapercibidas, no son “ni pagadas ni agradecidas”, pero que, hechas con amor, sanan al otro y sanan el corazón endurecido. Se vive en el rostro de un tú concreto, el de los más necesitados. Ante ese tú, se acaba toda ideología y nos encontramos con nuestra verdad más profunda: la calidad y verdad de nuestro amor.

¿Qué personas son sanadoras para mí? ¿Cómo puedo yo sanar a los demás?

Humanizar sin parar – Migueli

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