Hospitalidad en Tiempo Ordinario: Contra la hostilidad

La diferente manera que tenemos las personas de situarnos en la realidad, tiene que ver con la mirada y el corazón que ponemos en ella. Una mirada compasiva es aquella que conmueve las entrañas y nos mueve a una actitud generosa de acercamiento a los que sufren. Pero el corazón se puede endurecer, no por mala voluntad, sino por saturación de tantas noticias que nos llegan, de tantos problemas para los que no se tiene una solución terminada. Frente a discursos de hostilidad, miedo y prejuicios, la práctica de la hospitalidad busca derribar fronteras deshumanizadoras. Por eso, el mensaje a ser permeables al dolor de tantos, hacer lo que podamos, que es casi siempre poco. Una llamada evangélica que necesita ser actualizada en cada momento de la historia, “poner corazón en las manos”

¿Desde qué «corazón» leo la realidad? ¿cuáles son las fronteras que me impiden acercarme a los demás?

El sueño de la esperanza – Carlos de Juan Conejo, Pedro Sosa

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